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Abr 23

Hablemos de Transilvania

Transilvania (en húngaro: Erdély; en alemán: Siebenbürgen) es una región multicultural localizada en la parte occidental de la actual Rumania. Fue constituida tras las derrotas de Austrohungría en la Primera guerra mundial y de Hungría en la Segunda guerra mundial. Está rodeada por los Montes Cárpatos. La capital tradicional de la región, Alba Iulia, está situada en la meseta del mismo nombre, mientras que Braşov y Sibiu, dos de las principales ciudades, están al pie de los Cárpatos.

El primer documento existente donde se utiliza una denominación para esta región dataría de 1075 y sería denominada ultra silvam, o ‘más allá del bosque’. Durante los siglos XIII y XIV sería conocida también en alemán como Überwald (über Walt), teniendo literalmente el mismo significado anteriormente mencionado. En otros idiomas, como en el húngaro, el término erdő (bosque) derivaría posteriormente en su nombre propio Erdély. (1)

–  ¿Pero esto no es un blog sobre música procesional?

+ Tú venías buscando información sobre Transilvania y yo te hablo de Transilvania.

– Yo me refería a la marcha esa de Transilvania que comentó cierto locutor de la radio…

La “marcha esa de Transilvania” no es sino una forma tremendamente despectiva -incluso asquerosa, si se me permite- de denominar a una persona que ha puesto todo sus conocimientos musicales -que no serán pocos- en componer una marcha, con la dificultad que eso conlleva; a un colectivo de cerca de 150 personas que ponen una voluntad increíble por sacar adelante este complicado mundo de la música procesional con sus interpretaciones; a unos directores de la formación que han seleccionado esa pieza entre otras tantas muchas por algún motivo en concreto, y a todos los oyentes que procuramos comprender y disfrutar de la evolución de la música procesional.

Por supuesto no me refiero única y exclusivamente a este caso. Hay muchas composiciones -hoy día la mayoría escritas por músicos profesionales o al menos personas que se han preocupado en formarse musicalmente, aunque sea fuera de la vía del conservatorio- que son objetivo de la crítica más atroz por culpa de la evolución en cuanto se alejan del inmovilismo de toda la vida de Dios. Estamos viviendo la época dorada de la música procesional, y en vez de disfrutarla algunos disfrutan intentando destruirla porque no suena como ellos creen que tiene que sonar.

Como decía, vivimos una época de evolución, donde quizás se indaga más en recursos armónicos que melódicos -para que nos entendamos, en cómo suena toda la banda (acorde) en el mismo instante de tiempo que en la melodía a lo largo del tiempo- y eso despista cuando no se pone un mínimo interés en escuchar la música. Y si no lo entiendes, intenta preocuparte por entenderlo, te lo recomiendo personalmente: no sabes la cantidad de sensaciones y de sentimientos -sí, sentimientos, también existen en la música compleja– que puedes llegar a descubrir.

Así que, tal y como proviene el significado de Transilvania, veamos “más allá del bosque” y dejemos evolucionar a la música procesional. Como siempre, solo el tiempo decidirá si la evolución es la correcta, o si por el contrario se quedará en el camino, pero la música no puede ni debe estar parada anclada eternamente en el recuerdo de lo que fueron marchas por en su mayoría aficionados con muchísimas menos capacidades tanto compositivas como de interpretación por parte de bandas de los 80 y 90.


  1. Extraído de https://es.wikipedia.org/wiki/Transilvania

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